Nosotras

La idea original de «Chocolates del Alma» surge mientras Lautaro dormía, transitando un coma que duró 45 días a partir del 1 de Enero del año 2018.

Lautaro (20) es el hijo mayor de Vanesa, una de las fundadoras de este emprendimiento. Con sólo 20 años de edad quedó al borde de la muerte por un largo tiempo.

Pasaban jornadas interminables esperando que Lauty despierte, que respire, que viva!

Cada domingo de cada semana, Vanesa, su mamá, iba  hacer chocolate ya que como ella decía, la conectaba con el alma, le daba paz y esperanzas, porque el chocolate se hace con Amor. Ese amor que es la respuesta a todo! Sólo hay que dejar la puerta abierta…

La elaboración del chocolate también tenía como finalidad,  que todos en el hospital pudieran probar, enfermeros, médicos, personal de maestranza, seguridad etc,  como agradecimiento a todos los que ayudaban a cuidar a Lau, a los que nos avisaban que podíamos pasar, a los que nos dejaban una silla y a todos los que daban lo mejor de sí, todos ellos fueron los primeros en degustar “ este chocolate”.

Fue en ese presente y en la necesidad de alimentar el alma que Vane en una meditación escucha el nombre de lo que hoy es el corazón de este sueño.., “Vision”  que fue inspirada mientras Lautaro dormía… : “CHOCOLATES DEL ALMA”… el despertar de un GRAN SUEÑO.

A partir de ese momento comienza a crecer en su mente, como seria plasmar a través de su arte el amor y el agradecimiento a DIOS, el universo o como quieras llamarlo, por la vida de Lautaro.

Llena de ideas y de emoción comparte su sueño con su hermana Carina, con quien se asocia en este proyecto sin saber más que “hacer chocolate”. Deciden poner toda su energía ahí! y el sueño comienza a expandirse.

Vanesa y Carina son hermanas, nacieron en San Carlos de Bariloche, donde el chocolate es algo tradicional. A pesar de eso ninguna de las dos sabía nada acerca de este producto más que lo que cualquier vecino sabia. De chicas habían visitado algunas veces una chocolatería conocida por la familia, pero nada más que eso.

Vanesa es la pionera en la familia, ella comenzó a aprender sobre el chocolate, que vale aclarar, es todo un arte y nada simple y sencillo por cierto.

Hay un secreto en la preparación: ellas le ponen el alma, es el arte del chocolate con amor, es la pasión, es la paciencia de bañar a tenedor cada bombón, el esperar que se derrita el chocolate a baño maría, es preparar los moldes con el más mínimo detalle, es conocer la temperatura justa, es hacer tabletas a cuchillo, es mezclar a mano, es servir cada plato con dedicación para que al verlos se puedan percibir todas estas cualidades solamente propias de un producto puramente artesanal.

Con el mismo objetivo la materia prima es de primera calidad, cada elemento con el que se trabaja el chocolate también lo es.

Están constantemente pensando en crecer haciendo cosas nuevas, creando exquisiteces, innovando, buscando sabores diferentes, pero siempre pensando en mantener la calidad y la excelencia porque el sueño es ENORME!

No tienen amplia trayectoria en este universo chocolatero, no mueven las acciones del cacao del mundo. Si tienen una MISION: cambiar el mundo a través del servicio con amor, en este caso, ofreciendo un chocolate único, realizado con manos que dan y reciben amor, ese amor que da calor al alma, algo que jamás puede faltar.

El amor universal es la clave…mente abierta, corazón abierto, manos abiertas!